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Con una población global de 7,8 mil millones que se espera que alcance los 9,9 mil millones para 2050,[1] los desafíos para los sistemas de salud están bien documentados.[2]  Sin embargo, el envejecimiento de la población suma una capa más de complejidad.  Las Naciones Unidas indican que en los próximos 30 años el porcentaje de adultos que superan los 60 pasará del 13,5% actual a 21,4%.[3]  De hecho, la cantidad de personas de más de 70 se duplicará en ese período.

Esto agudizará el efecto de enfermedades relacionadas con la edad, inclusive la pérdida de la audición y la demencia.

La pérdida de la audición y la demencia

Una de cada cuatro personas cree no se puede hacer nada para prevenir la demencia[4] aunque hay cada vez más evidencia que reconoce que la eliminación de 12 factores de riesgo potencialmente modificables podría prevenir o retrasar en un 40% los casos de demencia.[5]  Es importante destacar que el principal factor de riesgo modificable es la pérdida de la audición durante la mediana edad, el cual podría reducir el riesgo en un 8%.[6] Le siguen la depresión (4%) y el aislamiento en la edad avanzada (4%), lo cuales, con frecuencia, acompañan a la pérdida de la audición.

La OMS estima que 466 millones de personas en el mundo, o el 5% de la población, viven con una pérdida de la audición discapacitante, y se espera que este número alcance los casi 900 millones de personas para 2050.[7]  Los datos de quienes viven con demencia son igualmente contundentes; en el mundo, 50 millones de personas conviven con la enfermedad, con un costo de USD 818 mil millones.  Se espera que la cantidad de personas afectadas se triplique para 2050.[8] Estos rápidos aumentos son una clara advertencia temprana.

Ya en la década del 80, estudios indicaron una asociación entre el deterioro cognitivo y una disminución en la agudeza sensorial.  Estos trabajos tempranos fueron seguidos por decenios de investigación continua que buscaba explorar específicamente la pérdida de la audición y los resultados cognitivos pobres. [9] [10]

Está ampliamente aceptado que la pérdida de la audición no tratada deriva en atrofia estructural y funcional del cerebro, como resultado de la privación de la estimulación auditiva y un aumento en la carga cognitiva necesaria para procesar los sonidos ambientales, el habla y la música. [11] [12] [13]  Un estudio reciente en una población grande en los EE. UU. (n=347)[14] concluyó que cada 10 dB de pérdida de la audición, había un aumento en la tasa de deterioro cognitivo. Quienes vivían con una pérdida de la audición no tratada experimentaban una aceleración de la tasa entre el 30 y el 40%, en comparación con sus pares con audición normal.

La Organización Mundial de la Salud identifica la capacidad de contribuir con la sociedad y el desarrollo de las relaciones como dos de las cinco habilidades funcionales que contribuyen a un envejecimiento saludable.[15]  No obstante, varios trabajos[16] [17]  indican que la pérdida de la audición es una barrera para estas habilidades funcionales, y se ha observado una correlación entre la pérdida de la audición y tanto la comunicación fragmentada como la disminución en la interacción social. Se observa que la limitación en las redes sociales, generalmente asociada con el retraimiento, el aislamiento y la soledad, aumenta el riesgo de demencia en un 60%.[18]

La intervención de la pérdida de la audición

A pesar de que la pérdida de la audición es la tercera afección crónica más predominante en adultos,[19] y de los vínculos probados con el deterioro cognitivo, el aislamiento, la depresión y el aumento en la necesidad de cuidados médicos y sociales, nuestra investigación muestra que los adultos con pérdida de la audición pueden no buscar tratamiento por casi diez años.

Se halló que los adultos con pérdida de la audición entre grave y profunda que usan implantes cocleares tienen mejores resultados cognitivos, estadísticamente significativos para mediciones como el tiempo de reacción, la flexibilidad cognitiva, el aprendizaje de pares asociados, y la memoria de trabajo, en comparación con aquellos que están esperando recibir un implante coclear. [20] Se cree que los resultados se apoyan en una reducción de la carga cognitiva, junto con un aumento en la estimulación del cerebro[21] ya que la gente vuelve a involucrarse en comunicaciones verbales en conexiones sociales y entornos laborales.  También se informaron resultados relacionados con mejora en la función cognitiva y la calidad de vida, así como disminución de la depresión.[22] 

Apoyo necesario para Reforma e Investigación

Las investigaciones existentes son insuficientes para establecer una relación causal entre la pérdida de la audición y el deterioro cognitivo, y es necesario realizar más estudios que aborden esta cuestión. Estudios longitudinales más grandes pueden ser la clave para entender mejor la correlación entre estos importantes temas.  Sin embargo, las extensivas pruebas existentes a la fecha, de las cuales se ha compartido solo una pequeña muestra aquí, sugieren que existe una relación entre los dos.

En virtud de los efectos humanos y económicos demostrados de la pérdida de la audición y el deterioro cognitivo, somos partidarios de continuar la investigación junto con reformas en las políticas nacionales, para un abordaje holístico durante el curso de la vida, enfocado en la identificación de la pérdida de la audición, la prevención y la intervención en personas de todas las edades.

Apoyamos los marcos normativos para salud auditiva en adultos del Hearing Health Forum EU, y las recomendaciones de las autoridades principales, inclusive la Comisión Lancet y la Organización Mundial de la Salud, de manera de convertir los servicios de salud para aquellos que viven con demencia y pérdida de la audición.

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Referencias:

[1] Population Reference Bureau. (2020). World Population Data Sheet. Retrieved November 26, 2020, from https://www.prb.org/2020-world-population-data-sheet/

[2] D’Haese, P.S.C., Van Rompaey, V., De Bodt, M,. & Van de Heyning, P. (2019). Severe Hearing Loss in the Aging Population Poses a Global Public Health Challenge. How Can We Better Realize the Benefits of Cochlear Implantation to Mitigate This Crisis? Front Public Health. 7, 227. doi:10.3389/fpubh.2019.00227

[3] United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division. (2019). World Population Prospects 2019. Retrieved November 26, 2020, from https://population.un.org/wpp/DataQuery/

[4] Alzheimer’s Disease International. (2019). World Alzheimer’s Report 2019. Retrieved November 26, 2020, from https://www.alzint.org/resource/world-alzheimer-report-2019/

[5] Livingston, G., Huntley, J., Sommerlad, A., Ames, D., Ballard, C., Banerjee, S., Brayne C., (…), & Mukadam, N. (2020) Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. The Lancet. 396(10248), 413-446. doi:10.1016/S0140-6736(20)30367-6

[6] Livingston, G., Huntley, J., Sommerlad, A., Ames, D., Ballard, C., Banerjee, S., Brayne C., (…), & Mukadam, N. (2020) Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. The Lancet. 396(10248), 413-446. doi:10.1016/S0140-6736(20)30367-6

[7] World Health Organization. (2020). Deafness and Hearing Loss. Retrieved November 26, 2020, from https://www.who.int/health-topics/hearing-loss#tab=tab_2

[8] Alzheimer’s Disease International. (2019).  Dementia Facts & Figures. Retrieved November 26, 2020, from https://www.alzint.org/about/dementia-facts-figures/

[9] Taljaard, D. S., Olaithe, M., Brennan-Jones, C. G., Eikelboom, R. H., & Bucks, R. S. (2016). The relationship between hearing impairment and cognitive function: a meta-analysis in adults. Clin. Otolaryngol. 41, 718–729. doi:10.1111/ coa.12607

[10] Sarant, J., Harris, D., Busby, P., Maruff, P., Schembri, A., Dowell, R., & Briggs, R. (2019). The Effect of Cochlear Implants on Cognitive Function in Older Adults: Initial Baseline and 18-Month Follow Up Results for a Prospective International Longitudinal Study. Front Neurosci. 13, 789. doi:10.3389/fnins.2019.00789

[11] Fulton, S. E., Lister, J. J., Bush, A. L. H., Edwards, J. D., & Andel, R. (2015). Mechanisms of the hearing–cognition relationship. Semin. Hear. 36, 140–149. doi:10.1055/s-0035-1555117

[12] Peelle, J. E., Wingfield, A. (2016). The neural consequences of age-related hearing loss. Trends Neurosci. 39, 486–497. doi:10.1016/j.tins.2016.05.001

[13] Eckert, M. A., Cute, S. L., Vaden, K. I., Jr, Kuchinsky, S. E., & Dubno, J. R. (2012). Auditory cortex signs of age-related hearing loss. Journal of the Association for Research in Otolaryngology. 13(5), 703–713. doi:10.1007/s10162-012-0332-5

[14] Lin, F. R., Ferrucci, L., Metter, E. J., An, Y., Zonderman, A. B., & Resnick, S. M. (2011). Hearing loss and cognition in the Baltimore Longitudinal Study of Aging. Neuropsychology. 25, 763–770. doi:10.1037/a0024238

[15] World Health Organization. (2020). ‘Ageing: Healthy ageing and functional ability’.  Retrieved November 26, 2020, from https://www.who.int/westernpacific/news/q-a-detail/ageing-healthy-ageing-and-functional-ability. Accessed 26 November 2020

[16] Contrera, K.J., Sung, Y.K., Betz, J., Li, L., & Lin, F.R. Change in loneliness after intervention with cochlear implants or hearing aids. Laryngoscope. 2017 Aug;127(8):1885-1889. doi:10.1002/lary.26424

[17] Shukla, A., Harper, M., Pedersen, E., (…), &Reed, N.S. Hearing Loss, Loneliness, and Social Isolation: A Systematic Review. Otolaryngol Head Neck Surg. 2020, March. doi:10.1177/0194599820910377

[18] Barnes, L. L., Mendes De Leon, C. F., Wilson, R. S., Bienias, J. L., & Evans, D. A. (2004). Social resources and cognitive decline in a population of older African Americans and whites. Neurology. 63, 2322–2326. doi:10.1212/01.wnl.0000147473.04043.b3

[19] Masterson, E.A., Bushnell, P.T., Themann, C.L., &Morata, T.C. (2016). Hearing Impairment Among Noise-Exposed Workers — United States, 2003–2012. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 65:389–394. doi:10.3390/ijerph15102120

[20] Jayakody, D.M.P., Friedland, P.L., Nel, E., Martins, R.N., Atlas, M.D., & Sohrabi, H.R. (2017). Impact of Cochlear Implantation on Cognitive Functions of Older Adults: Pilot Test Results.Otol Neurotol. 38(8), 89-295.

[21] Fulton, S. E., Lister, J. J., Bush, A. L. H., Edwards, J. D., & Andel, R. (2015). Mechanisms of the hearing–cognition relationship. Semin. Hear. 36, 140–149. doi: 10.1055/s-0035-1555117

[22] Mosnier, I., Bebear, J., Marx, M., Fraysse, B., Truy, E., Lina-Granade, G., (…), & Sterkers, O. (2015). Improvement of cognitive function after cochlear implantation in elderly patients. JAMA Otolaryngol. Head Neck Surg. 141, 442–450. doi:10.1001/jamaoto.2015.129

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